lunes, 21 de marzo de 2016

El Absolutismo Francés: Luis XIV

EL Absolutismo Francés: Luis XIV

EL REY SOL
A la muerte de Mazarino, en 1661, Luis XIV comienza su gobierno personal que duró 54 años (hasta su muerte en 1715). No quiso dejar la función de gobernar en manos de otra persona, y ejerció el poder directamente, convocando personalmente a los ministros, interviniendo en todos los asuntos que consideraba importantes y controlando, a través de los intendentes, todo el territorio francés.
Luis XIV estaba plenamente convencido del origen divino de su poder, algo que todas reconocían sin atreverse a negarlo. Desde la infancia se le había repetido que el era casi un dios, una “divinidad visible”, un hombre diferente a los demás, porque era Rey “por gracia de Dios” y sólo ante este debía rendir cuentas. Ningún hombre podía juzgar al rey y nada era ajeno a éste. Luis XIV tomó como emblema de su reinado un sol resplandeciente y de ahí el apodo con que se le conoce “el Rey Sol”. Y así como todos los planetas del sistema solar giran en torno al sol, de la misma manera todo los sucedido en Francia debía girar en torno al rey.
Luis XIV tenía condiciones que lo hacían apto para desempeñar su papel en un momento en que la sociedad estaba preparada para el absolutismo monárquico: era fuerte, equilibrado, trabajador incansable, reflexivo, dueño de si mismo y consciente de su responsabilidad de gobernante, lo que el llamaba “el oficio de ser rey”.  Para él, gobernar era un oficio o trabajo como cualquier otro y requería una dedicación diaria de muchas horas.
Durante su reinado se hizo más evidente el culto a la majestad real y cada uno de los actos cotidianos de su vida, como levantarse, asearse, comer, etc, se convirtió en una ceremonia. La nobleza, sometida y domesticada, no desempeñaba funciones políticas. Se la empleaba en el ejército o en la diplomacia, pero sobre todo cumplía una función “decorativa” dentro de la Corte. Esta, que desde 1682 se instaló en el elegante Palacio de Versalles, se caracterizaba por un minucioso ceremonial que se regía por una estricta etiqueta. Se realizaba un culto a la figura del rey y los nobles seguían sus pasos, actividades, entretenimientos desde la mañana hasta la noche. Los nobles, antes rebeldes y belicosos, se disputaban el privilegio de estar cerca del rey y servirle en las tareas más simples como despertarle o ponerle las pantuflas al descender  de la cama. Todas las actividades cotidianas de la familia real se transformaron en una ceremonia

ORGANIZACIÓN POLÍTICA
Como principio fundamental figuró el de la monarquía absoluta de derecho divino: se consideraba que la autoridad del monarca procedía de dios y que sólo ante él, y no ante los hombres, era responsable. Todo el poder de decisión estaba en manos del rey, pero existían consejos con fines de asesoramiento, como el Consejo de Estado y el Consejo de Justicia.
Al frente de la administración había ministros o secretarios como el Canciller, el Controlador General de Finanzas, el Secretario de Guerra, el Secretario de Asuntos Exteriores, etc. Muchos ministros acumularon funciones como, por ejemplo, Colbert, que se ocupó de las finanzas, de la marina, las construcciones navales y los trabajos públicos.
Se aumentó el poder de los intendentes para controlar mejor a los gobernadores de las provincias que pasaron a tener un papel decorativo. Los Parlamentos fueron sometidos.
En materia judicial el rey podía administrar justicia a su antojo a través de las “lettres de cachet” (cartas selladas) con las cuales notificaba una resolución a cualquier súbdito. Podía así, decretar la prisión, la proscripción, etc sin ningún trámite judicial.
También quitó poder y autonomía a las universidades, que pasaron a ser controladas por la monarquía. El arte fue utilizado para propaganda del reinado.
Como el rey no aceptaba que ninguna autoridad rivalizara con su poder dentro de Francia, sometió al clero católico francés y obligó a que una asamblea del clero declarara que el rey era independiente con respecto a todo poder de la Iglesia, incluyendo al Papa. Por otro lado realizó una campaña de persecución contra los protestantes, que fueron excluidos de las funciones públicas y de las profesiones liberales. Finalmente se les prohibió practicar su culto, provocando la huida de unos 200.000 protestantes. Como en gran parte se trataba de banqueros, comerciantes, manufactureros o artesanos especializados, la economía francesa se vio perjudicada por esta medida.

ORGANIZACIÓN ECONÓMICA

EL MERCANTILISMO
Idea general del mercantilismo
Se trata, ante todo, de llevar a su apogeo la potencia del Estado y, en consecuencia, los recursos del mismo, así como lograr un abastecimiento independiente del extranjero, en armas, municiones, navíos, etc. Siendo el principal medio de cambio la moneda de metal precioso, ella es la que permite, ante todo, comprar y vender,estimular, al productor, desenvolver la economía y reducir la gravedad de las  perturbaciones sociales y políticas,y el hambre que es su consecuencia. Al mismo tiempo la moneda permite al Estado el pago de tropas y funcionarios, el mantenimiento del orden público y de la seguridad exterior, y reglamentando el abastecimiento, estimular de nuevo la producción. La moneda de metal precioso ''es la sangre de la economía", la misma sangre del Estado, Pero su masa es muy reducida, Se ha podido calcular que el metal precioso en circulación en Europa hacia 1660, ascendía a 50.000 millones de francos. En consecuencia, todas las potencias europeas a mediados del siglo XVII, vivían con una masa de oro y plata  sensiblemente igual al encaje metálico al del Banco de Francia a fines de 1929.
Ello provoca un nacionalismo económico y una especie de guerra perpetua de dinero entre los Estados. Cada uno busca crearse una balanza comercial favorable para atraer y atesorar el metal precioso. Las importaciones de lujo deben ser proscritas, y las de objetos fabricados limitadas en lo posible, teniendo en cuenta que ellas restan trabajo a los regiones. Es preciso producir en el país los objetos fabricados, incluso en el caso de que la producción resulte mucho más cara que en el extranjero. Las materias primas deben admitirse ampliamente, pero si se trata de productos necesarios a la defensa nacional, mástiles, madera de construcción,, cáñamo, resina, etc., debe procurarse en lo posible, su producción en el país. En esta época, la agricultura proporciona la mayor parte, de materias primas necesarias a la industria. Sin vacilar, es preciso pues, adoptar necesariamente un régimen aduanero hostil a los agricultores del país, imponer ligeros derechos sobre los productos agrícolas concurrentes o admitirlos libremente, prohibir la salida del reino o gravarla fuertemente, a fin de disponer de productos agrícolas abundantes y a bajo precio, que aseguren el bajo precio de venta de los objetos fabricados para la exportación. Es preciso, en efecto, exportar lo más posible y, con preferencia, (objetos fabricados, puesto que el trabajo ha incrementado su valor. Conviene, pues, disponer del mayor numero posible dé productores, así como de una política de natalidad. Pero, para triunfar en la competencia, es necesario ofrecer las mejores calidades al menor precio. El interés debe ser ,pues bajos para que el empresario encuentre capitales a buen precio. Los salarios tienen que ser bajos y el nivel de vida del obrero, bajo también.
De otro modo,sin trabajo en un país inundado primero de productos extranjerosy
luego con una economía estancada, imperaría la miseria, mientras el Estado, estaría expuesto al peor de los males: la invasión y la dominación extranjera.
Por el contrario, el empresario capitalista debe ser estimulado por amplios márgenes,
de beneficios.
Las colonias deben proporcionar a la metrópoli las materias primas, los productos de consumo que le faltan, absorbiendo, a cambio, los suyos propios para mantener la balanza comercial. Interesa que, procuren géneros, materias primas, u objetos manufacturados a bajo precio, a fin de que puedan ser re-exportados.
Las colonias interesantes son, sobre todo, las de los países tropicales, cuyos productos son distintos de los europeos, La colonia es considerada ante todo, como un establecimiento comercial que proporciona al comercio de la metrópoli productos que faltan al competidor o, más baratos que los de éste. Ello, explica la doctrina del monopolio. El Estado se reserva todas las relaciones con sus colonias. Asegura así su mercado para sus propios productos, que puede vender, y los coloniales, que compra baratos, para revender al mayor precio posible a su vez, mientras atrae hacia sus áreas la moneda de los Estados clientes y solo da una pequeña parte a las colonias. Éstas son consideradas esencialmente como factorías litorales, o como"plantaciones" de emigrantes en los países más vastos. Solo los hombres de Estado españoles y franceses, entre estos últimos Richelieu y Colbert,se elevaron a la idea de que los indígenas debían ser asimilados, transformados en españoles o franceses, y que las colonias debían llegar a ser las provincias ultramarinas de la metrópoli.
El mercantilismo es un estatismo económico. Solo el Estado se encuentra en condiciones de reglamentar y estimular la economía como es debido. En un primer grado el Estado actúa con un deseo político para incrementar su poderío; No busca la 'prosperidad por sí misma y la elevación del nivel de vida no es su objetivo principal. La prosperidad es un medio, y la elevación del nivel de vida, una consecuencia feliz y accesoria. Lo esencial es la fuerza del estado. La política se impone a la economía.Luego, el Estado se convierte en la expresión de la rica burguesía comercial e industrial que él mismo ha desarrollado. La riqueza de esta burguesía se convierte en el fin y la consecuencia es el poderío del Estado. La economía se impone a la política. Las Provincias Unidas constituyen un buen ejemplo del segundo estadio y Francia del primero. Entre 1603 y 1668, Inglaterra representa todavía un tipo mixto



LA POLÍTICA EXTERIOR DE LUIS XIV
Luis XIV llevó a cabo una política exterior agresiva que mantuvo a Francia en continuas guerras durante la mayor parte de su reinado.  Pretendió que Francia alcanzara sus “fronteras naturales”, o sea todos aquellos territorios que antiguamente habían pertenecido a las Galias; esto significaba la anexión de los Países Bajos, el Franco Condado, Lorena y Saboya. Los dos primeros pertenecían al rey de España Felipe IV y pensaba obtenerlos por medio de su esposa, María Teresa, que era hija de aquel. En cuanto a Lorena y Saboya, si bien no descartaba el uso de la fuerza para anexarlas, pensaba adquirirlas a cambio de algunos otros territorios que recibiera de la “herencia española”.
Para lograr sus objetivos el Rey Sol contaba con una buena diplomacia que utilizaba la astucia y el soborno para conseguir el favor de funcionarios de otros estados. Cuando la diplomacia no alcanzaba se recurrió a la guerra, donde el rey contaba con excelentes colaboradores como el Ministro Luvois y los generales Condé, Turena y Catinat.
Durante el reinado de Luis XIV, Francia participó en cuatro grandes guerras:
La guerra de devolución (1667-1668).
La guerra de Holanda (1672-1678). Con esta guerra además de obtener territorios el rey de Francia intentó contrarrestar el poderío comercial de los holandeses (parte norte de los Países Bajos).  La lucha terminó con la paz de Nimega y quien pagó los platos rotos fue España que debió entregar el Franco Condado a Francia. La paz de Nimega marca el momento de apogeo de Luis XIV y la ciudad de París le dio el nombre de “Luis el Grande”.
La guerra de la Liga de Augsburgo (1688-1697). Varios estados europeos promovieron una alianza para oponerse a la expansión francesa. Así fue que Inglaterra, Alemania, Holanda, España y Saboya unieron sus fuerzas contra el Rey Sol.
La guerra de sucesión de España (1702-1714).
La política exterior de Luis XIV colocó, durante algún tiempo, a Francia en el primer plano de Europa y a si mismo como árbitro de los conflictos internacionales. Sin embargo, a largo plazo, los objetivos no fueron alcanzados y al final de su reinado dejó a Francia en una situación difícil que sus sucesores (Luis XV y Luis XVI) no supieron cambiar. En lo externo, a la muerte de Luis XIV, era evidente que una nueva potencia se imponía: la Inglaterra que comenzaba a reinar en los mares.
"El Palacio de Versalles en 3D"   

PALACIO DE VERSALLES




Mercantilismo

EL MERCANTILISMO

LA ECONOMÍA DE LA ÉPOCA ABSOLUTISTA: EL MERCANTILISMO

En la época feudal la actividad comercial estaba limitada: cada feudo producía lo que consumía y casi no había intercambio de productos de una región a otra. Además las reglamentaciones de los gremios artesanales evitaban la competencia y se trabajaba sólo para obtener una moderada ganancia (“el precio justo”). A partir del siglo XII se pasa a una economía más abierta: se intercambian más productos y esto provoca un aumento de circulación de la moneda y la aparición de mecanismos que permitían pagar a distancia sin necesidad de llevar las monedas de un lugar a otro: letras de cambio, depósitos, cuentas corrientes, etc). Así surgieron los primeros bancos, vinculados a las regiones europeas donde más movimiento comercial había: norte de Italia y centro de Europa. Prestar dinero a cambio del cobro de un interés era considerado un pecado por la iglesia católica, pero a medida que se hizo necesario invertir más, para ganar más, los préstamos se desarrollaron. De esa forma el dinero comenzó a producir dinero y surgió el capitalismo.
En el siglo XVI ya es evidente la nueva mentalidad económica que imponen los comerciantes y banqueros: afán de lucro, gusto por el riesgo, organización. Los negocios se “racionalizan”, se perfeccionan las técnicas de contabilidad, se desarrollan los seguros y se crean sociedades comerciales.
Con la creación de los estados nacionales (Francia, Inglaterra, España, etc) aparece una economía nacional que termina de sustituir a las economía regionales feudales. Las regiones, municipios, feudos, etc, son integrados y forman un “mercado nacional”, donde las burguesías de cada país podrán vender sus productos. La moneda se convierte en instrumento de cambio fundamental, por ello se intensifica la búsqueda de metales preciosos con los cuáles se acuña. El dinero pasó a ser cada vez más importante desplazando de a poco a la tierra como base del poder económico.
El descubrimiento de América y el traslado del oro y la plata americanos hacia Europa, aumentaron la circulación de metales preciosos y provocaron un aumento considerable de los precios que se cuadruplicaron en el transcurso del siglo XVI.
El intento de racionalizar, explicar y dominar los cambios económicos llevó a estudiar esos cambios y a tomar medidas por parte de los monarcas.

El mercantilismo es el conjunto de principios teóricos y prácticas que dominaron el pensamiento económico de Europa entre los siglos XVI y XVIII. Las primeras medidas mercantilistas parecen ser tomadas por Portugal en la época en que conquistaba territorios en las Indias Orientales y establecía un sistema cerrado de comercio: sus posesiones sólo podían comerciar con él. A Portugal lo siguió España y más tarde Francia, Inglaterra y Holanda. El modelo teórico de mercantilismo responde a los siguientes principios:
1) Metalismo. El punto de partida consiste en creer que la riqueza de los países está constituida por la cantidad de oro y plata que poseen, por lo que el país más rico era el que acumulaba más metales preciosos. Este pensamiento, en parte, fue el resultado de la gran cantidad de metal que entró en Europa procedente de América. El oro y la plata eran utilizados como medio de pago, o sea como moneda, por lo tanto la mayor cantidad de metal permitía una mayor acuñación y circulación de moneda, aumentando la actividad comercial. Los países obtenían el metal precioso de las minas que tenían en su territorio y sino debían recurrir a la colonización de otros territorios u obtener el metal mediante un aumento de las exportaciones, ya que los productos se pagaban con oro o plata.
2) Balanza comercial favorable. Esta se obtenía con exportaciones superiores a las importaciones; los países debían vender mucho y comprar poco, las ventas al exterior significaban más ingresos en metal, las compras provocaban una perdida de metal porque se pagaba con él. Para lograr esto se requería tener productos para exportar en los que haya interés de compra desde el exterior y que se limitaran las importaciones.
3) Aumento de la producción. Esto era necesario por dos razones: tener suficientes productos para el consumo de la población del país y evitar así comprarlos en el exterior (disminuían las importaciones) y tener productos para exportar a otros estados. Para aumentar la producción,fuera agrícola o industrial, era necesario crear estímulos, incentivar la producción, por ejemplo mediante rebajas de impuestos a los inversores que creaban manufacturas. También era necesario defender la producción nacional de la competencia que podían hacer los productos de otro país y para eso se aumentaban los impuestos aduaneros (aranceles). Esta última medida también era necesaria para disminuir las importaciones ya que al aumentar el impuesto a los productos importados, estos aumentaban de precio y ya no era ventajoso comprarlos. Los aranceles aumentaban para los productos extranjeros elaborados, pero las materias primas se trataba de que ingresaran lo más baratas posible para que fueran elaboradas por las industrias nacionales.
4) Dirigismo estatal. El establecimiento de aranceles altos, los estímulos a la producción nacional y otras medidas para mantener la balanza comercial favorable, requerían de la intervención del estado en la economía.  El mercantilismo no era contrario a la iniciativa privada, pero era necesaria la intervención del estado establecer las medidas que permitieran obtener y conservar el metal precioso.
5) Poblacionismo. El aumento de población era considerado factor fundamental para el crecimiento económico del país. Al haber más población, había más mano de obra y se abarataba su costo. Los mercantilistas recomendaban tener población abundante y pobre, que permitiera mantener bajos los salarios, de ésta manera se bajaban los costos de producción y los productos se hacían más baratos y podían competir mejor con los extranjeros.
Tomado del blog de  Alberto Fernandez El Antiguo Régimen 

LA SOCIEDAD EN EL ABSOLUTISMO

 ABSOLUTISMO



LA SOCIEDAD EN LA ÉPOCA DEL ABSOLUTISMO

Características generales.- En los siglos XVI y XVII Europa aparece como un espacio densamente poblado en comparación con otros continentes. El promedio europeo de habitantes por kilómetro cuadrado es de 40, siendo los de mayor densidad los países de Europa Occidental como Países Bajos (50 habitantes por kilómetro cuadrado), Italia (44), Francia (34) e Inglaterra (30). La mayor parte de la población vivía en la zona rural, alcanzando en algunos países porcentajes de 90%. Pocas ciudades tenían más de 100 mil habitantes y más de la mitad de la población urbana vivía en pequeñas ciudades que en poco se diferenciaban de la vida rural.
El ritmo de crecimiento de la población es lento y sufre retrocesos. Existía un alta tasa de natalidad, pero también había una altísima tasa de mortalidad por las guerras, las epidemias y las deficiencias en la alimentación. La producción agrícola no era suficiente y las malas cosechas debido a desastres climáticos provocaban el hambre. En condiciones normales la alimentación ya era escasa para la mayoría de la población, siendo la comida más común sopa de verduras con pan. El hambre crónica y la desnutrición, además de la falta de higiene y la ignorancia, creaban condiciones favorables para la propagación de las epidemias. El promedio de vida era de 30 a 35 años y la gente mejor alimentada no pasaba, salvo excepciones, los 60 años. La mitad de los niños moría antes de cumplir un año.
Los estamentos sociales.- La sociedad europea de los siglos XVI y XVII es una sociedad en transición entre el sistema estamental del feudalismo y el sistema de clases sociales del capitalismo.  Como en la Edad Media la población aparece jerarquizada en tres órdenes o estados: clero, nobleza y el tercer estado. A su vez dentro de cada unos de estos órdenes había diferencias de situación económica y prestigio social.
El clero era un sector privilegiado
El clero estaba integrado por los que ejercían una función eclesiástica (dentro de la Iglesia Católica) y se dividía en dos sectores: el alto clero (cardenales, primados, arzobispos, obispos, abades) y el bajo clero (curas de parroquia y frailes). Dependiendo de la religiosidad existente en los países el clero mantenía o no su prestigio social. El desarrollo de la ciencia y de los conocimientos y la utilización que de ellos hacía la burguesía, le habían quitado al clero el monopolio de las actividades culturales. Por otra parte la revolución científica estaba echando por tierra muchos de los mitos que habían sido la sustentación del poder del clero. En aquellos lugares donde se había difundido la reforma religiosa protestante (Inglaterra, Holanda, norte de Alemania) el clero había perdido su carácter de sector social diferenciado del resto de la población. Era entre los campesinos donde la iglesia conservaba cierto poder y prestigio. En los países católicos el ingreso al clero era importante para obtener un ascenso social; se nacía noble o integrando el tercer estado, pero no se nacía cura u obispo. Para los “segundones” , hijos de nobles que no heredaban la fortuna, el clero era una forma de tener un medio de vida y alcanzar una posición importante. Para los integrantes del tercer estado ingresar al clero representaba escapar a la miseria. Quienes ingresaban al clero por estas razones carecían de una verdadera vocación religiosa y eso explica la relajación d elas costumbres de muchos clérigos.
La nobleza también puede dividirse en dos: la nobleza de sangre (o de espada) integrada por todos aquellos que provenían de familias nobles de vieja data y que hacían ostentación de su linaje; y la nobleza de toga (o comprada) que eran aquellos que se habían ennoblecido mediante la adquisición de un cargo público que iba acompañado de un título de nobleza o habían sido designados nobles por los monarcas como agradecimiento por alguna actividad desempeñada. Los primeros miraban con desprecio a los segundos aunque estos, en muchos casos , poseían más riquezas y no era extraño que se dieran matrimonios entre ambos tipos de nobleza, uniendo el prestigio de unos con el dinero de los otros.


Los nobles disfrutaban de privilegios. No eran juzgados por tribunales comunes sino por tribunales compuestos por nobles y también había diferencias en las penas: los castigos eran menos severos, tenían celdas aparte, etc. No pagaban impuestos al estado y podían cobrar impuestos, por ejemplo los peajes a los comerciantes que utilizaban los caminos que pasaban por sus tierras. También tenían privilegios militares: ocupaban los principales cargos del ejército. Los privilegios sociales eran muchos y variaban de un país a otro: lugares preferentes en desfiles y ceremonias, portar espadas y usar vestimentas que no podían usar el resto de los sectores sociales, poseer un escudo familiar, etc. Para ser noble no bastaba con serlo sino parecerlo, de ahí la importancia que se le daba a la exteriorización de su vida: vivir en ricos palacios, vestir lujosamente, dar fastuosas fiestas.
La nobleza era, en general, una clase ociosa. Rechazaba intervenir en actividades comerciales y detestaba los trabajos manuales. Era un deshonor, y en Francia implicaba perder el carácter de noble, dedicarse a un trabajo. Vivían de rentas obtenidas de sus tierras que eran trabajadas o arrendadas por campesinos. Para evitar que las tierras se dividieran existía el mayorazgo: las tierras las heredaba el hijo mayor del noble. Los demás hijos, los segundones, debían dedicarse a otra actividad: el ejército, la Iglesia o los cargos públicos.
El tercer estado o el común, estaba compuesto por el resto de la población: comerciantes grandes y pequeños, banqueros, abogados y hombres de letras en general, funcionarios de jerarquía y funcionarios menores, artesanos, campesinos, trabajadores no calificados, etc. Dentro del tercer estado había una diferenciación de acuerdo a la situación económica que se tenía y las diferencias eran enormes. Mientras la burguesía, integrada por los comerciantes mayoristas, banqueros, profesionales y funcionarios de jerarquía, aspiraba a ennoblecerse, los campesinos trataban de sobrevivir en pésimas condiciones de vida.

El contrato matrimonial entre nobles y burgueses era un acuerdo económico
De un país a otro la situación presentaba características propias. En Francia la nobleza tradicional de sangre, aferrada a sus viejas costumbres, no progresaba económicamente manteniéndose como propietaria de tierras que no eran explotadas debidamente. Parte considerable de ella se hizo cortesana, pasó a residir en la corte del rey en Versalles, viviendo del dinero del estado y siendo sumisa al monarca. Por su parte la burguesía francesa aspiraba a ennoblecerse y a intervenir en los asuntos políticos. En Inglaterra el crecimiento económico de la burguesía gracias a la expansión comercial y la industria, fue acompañado por parte considerable de la nobleza que se “aburguesó” en el sentido que tomó actividades y costumbres propias de la burguesía. En Holanda predominaba, económica, social y políticamente, la burguesía, no imitando a la nobleza, sino desarrollando su propio modo de vida que luego fue seguido por la burguesía de otros países.
En todos lados quienes vivían peor eran los campesinos pobres, que no tenían tierras propias y trabajaban para otros o eran pequeños propietarios que quedaban a merced de los cambios climáticos y endeudados con sus vecinos los campesinos ricos. Una crónica francesa  de fines del año 1687 relata la penosa situación en que vivían: “ Los aldeanos viven de pan hecho con trigo negro, muchos ni siquiera tienen ese trigo y cuecen raíces de matorrales que mezclan con harina de cebada o avena. Se les encuentra tendidos sobre la paja, no tienen muebles, ni más ropa que la que llevan puesta”.Un relato de 1710 muestra que la situación no había cambiado: “ Van vestidos en invierno y en verano con telas medio podridas y hechas trizas, calzados con almadreñas, en que meten los pies todo el año. Se alimentan con frutas malas y hierbas de sus huertos cocidas con agua o con aceite de nuez. Beben raras veces vino y comen carne tres veces al año”.

Los campesinos pobres vivían con muchas dificultades